Reparar en vez de tirar: el Lead Center Acumuladores de Remagen ofrece ayuda a un agricultor que precisó sus servicios y repara un cilindro de volteo para arado de 44 años de antigüedad. El ingeniero de procesos Erich Körbel se dedica a esta curiosa “operación vehículo de época” incluso en su tiempo libre.
Hasta las canciones populares antiguas describían el arado para soltar y remover el mantillo como una actividad agrícola esencial. Del trabajo de los caballos se encargan desde hace tiempo los cada vez más potentes tractores, que actualmente incluso labran las tierras asistidos en parte por satélite.
Freudenberg Sealing Technologies (FST) está representada con un gran número de juntas y acumuladores en los vehículos de agricultura modernos: antiguamente también con cilindros de volteo para arado de la planta de fabricación de FST en Remagen. Con fuerza hidráulica giran y remueven estas piezas el arado en la posición deseada y lo dejan inmovilizado
aquí.
44 años de antigüedad tenía un ejemplar de cilindro que, a finales de 2021, llegó al Lead Center Acumuladores de Remagen desmontado como las piezas de un rompecabezas. Un agricultor aficionado al cultivo de variedades de patatas antiguas y miembro de una cooperativa encargó la revisión técnica rutinaria de su cilindro de volteo para arado, el cual marchaba aún perfectamente. No obstante, el taller de reparación tuvo que darse por vencido al efectuar la reinstalación –la pieza simplemente no quería volver a desempeñar su papel–. Pero sin un cilindro de volteo en estado de funcionamiento, no era posible poner en servicio la unidad que forman el tractor de época y el arado, la cual trabaja perfectamente coordinada entre sí.

El agricultor solicitó ayuda al fabricante de la pieza: la sede FST en Remagen. “Esta pieza la conozco de antes”, dijo el ingeniero de procesos Erich Körbel cuando Marcus Darms, Operations Manager, le encargó esta tarea. Actualmente Körbel es sobre todo especialista en soldadura por haz electrónico. Sin embargo, durante su larga carrera profesional en FST, Remagen, se ha hecho cargo de muchas otras tareas. Ahora bien, la reparación de un aparato de 44 años de antigüedad no figuraba entre ellas.
Antiguos dibujos
Körbel abordó el trabajo de forma sistemática. Buscó en el archivo empresarial de Remagen los antiguos dibujos técnicos y especificaciones. A continuación se ocupó del análisis de fallos y consiguió las piezas de recambio necesarias para el mantenimiento –mayoritariamente juntas de FST aún en existencia–.
El mayor reto para Körbel no fue el análisis sino más bien la reinstalación. Pues por su larga experiencia pronto comprendió que el taller de reparación simplemente había montado al revés un casquillo de bloqueo del cilindro. Mucho más difícil resultó volver a montar las distintas piezas sin disponer del equipo de serie de entonces. Para ello se puso a trabajar incluso en su tiempo libre en el banco de trabajo de su hogar. Con esto se aseguró el agradecimiento de su empresa y las alabanzas de sus superiores por su pericia y dedicación.
“Después los colaboradores del área de pruebas dispusieron una estación de prueba, de manera que pudimos controlar el funcionamiento del cilindro por medio de un ensayo hidráulico”, con esto reconoce Darms otros méritos.

¿Una medida costosa en favor del cliente? Pues no, la “operación vehículo de época” era sobre todo un acto para reforzar la buena imagen empresarial de FST. Por un lado demostró la calidad de la pieza que, con un mantenimiento apropiado, incluso después de más de cuatro décadas de uso vuelve a funcionar perfectamente bien. Por otro lado mostró el modo sostenible en que Freudenberg actúa también en asuntos menores: ¡reparar es mejor que tirar! Y esto sin mencionar la costosa inversión de sustitución que hubiese sido necesaria para el agricultor.
“El aspecto económico lo resolvimos en este caso de un modo práctico”, indica Darms. El agricultor hizo una donación al fondo social para colaboradores necesitados que existe desde hace tiempo en la sede de Remagen. Y ya veremos cuando tenga lugar la cosecha de patatas en otoño, a lo mejor un saco da a parar a manos de Erich Körbel y sus compañeros.