¿Qué hace que un apasionado alfarero acceda a la carrera de ingeniero? Para Hugo Martinez, ingeniero del área de mantenimiento, salud, seguridad y medio ambiente en Freudenberg Sealing Technologies (FST) y alfarero aficionado, ésta fue una evolución coherente. Él constató que la alfarería y el diseño CAD tienen más en común que lo que uno supone a primera vista y que las dos cosas son una especie de escultura.
“El trabajo de alfarería me ayuda a aprender a expresar mis pensamientos en el mundo físico”, dice Martinez. “Con la alfarería he demostrado mi aptitud para la escultura 3D, y puedo transferir esta capacidad al trabajo con CAD. Me gusta configurar cosas visualmente con un aspecto tridimensional, así es que dejo que mis manos hablen –en el diseño CAD o de forma general en la alfarería–”.
Martinez trabaja desde hace casi dos años en la planta de producción de juntas tóricas de FST en Santa Ana, California. Pero esto no le impide dedicarse en los fines de semana a su otra pasión, el trabajo con arcilla. En los años de bachillerato ya sentía esta fascinación. Descubrió lo mucho que podía aprender sobre escultura aplicando el método de “ensayo y error”. Después de asistir durante un año a un curso de alfarería, sopesó la idea de hacer de la afición una profesión. Pero la actividad no le ofrecía la seguridad financiera deseada. “Además quería ser profesor de Matemáticas”, dice. “Entonces pensé que lo mejor sería combinar ambas cosas: usar en algo tanto mi cerebro como mis manos. Concluí que la mejor solución intermedia sería trabajar en ingeniería industrial”.

Una buena combinación: matemáticas y alfarería
Inició esta trayectoria profesional en la Universidad de California, Irvine, y después entró a FST para realizar prácticas profesionales. En el año 2022 fue contratado como ingeniero en la planta industrial, y aquí trabajó con máquinas de producción. “Fue una decisión muy buena”, dice al recordarlo. “Como ingeniero industrial uno diseña muchas cosas en el ordenador. Es decir, uno emplea sus capacidades mentales en el ordenador, usa menos las manos. La profesión de ingeniero es para mí una buena combinación de matemáticas y alfarería”.
Martinez emplea su trabajo diario en mejorar con CAD la eficiencia de la producción y el mantenimiento de la maquinaria. En cuanto a su vida privada, él abrió recientemente una tienda en línea, donde vende sus creaciones. Montó un taller de alfarería en su casa, incluso con horno y torno. El ingeniero experimenta aquí con los efectos de distintos esmaltes aplicados a distintas tonalidades. Produce cuencos, tiestos y vasijas en los clásicos tonos tierra con superficies pulidas y brillantes. Pero más que el aspecto comercial para él cuenta en primer lugar el entretenimiento. “Si algo se vende, magnífico, pero tampoco pasa nada, si no se vende”, dice él.